de muchas batallas y pocas glorias que heredamos
como un recordatorio de lo injusto de la vida.
en mis mechones imprecisos.

jolivud
Decir bai-bai
desde treinta y un dientes
amarillos
zumbar azuzando
como la gran mosca
que sospecha la muerte
frotarse contra el vidrio
de los vivos
hacer asú con los labios
en trompeta
soy una superestrella carajo
mis venas se hinchan de orgullo
te invito a mis días y espasmos,
a mi baño, a mi impotencia
dame el flash el arquitrabe
el jale el insomnio la cornucopia
soy una superestrella
y no reiré la gran broma.
de ROCANROL Y CANCIONES DEL FUTURO, 2008. Plural Editores, (Bolivia, 2011)
iPoem
“…como el sol y la afeitadora eléctrica”
Luis Alberto Spinetta
Apreciemos la gracia y comodidad de
un menú de opción múltiple.
Las apariencias engalanan.
Gire la ruedita con amor
y encontrará el poema de su agrado.
Chatear es un acto de amor simulado.
Un i-poem en cambio
le ofrece al usuario
la ilusión del pensamiento,
el libre albedrío y la creatividad,
trasportándolo a parajes extravagantes y absurdos
plenos de palabrería incoherente
donde la gente se mata por un pan.
Haga de cuenta, la vida real.
Recuerde: si queremos un mundo nuevo
tenemos que acabar con éste.
(de iPoem, 2008. Yerba Mala Cartonera (Bolivia, 2008); segunda edición: Catafixia Editores (Guatemala, 2011)
[noticia primera: este blog ha sido creado para subir específicamente poesía propia (y ajena) y notas relativas a ella, debido al chenko/collage en que se ha convertido mi otro blog, proclive a los macaneos del ego y la(s) coyuntura(s)].
[noticia segunda: el mundo dentro del mundo. el mundo inmundo llueve sobre las cabezas. un poema es un paraguas. un alegre mar inverso. un antídoto oportuno].
[noticia tercera: se agradece lecturas y retornos. que sea en buena hora].
LIBÉLULA
La libélula es un ángel caído en desgracia
que doma – incansable – el aire arisco.
La libélula es hija del helicóptero y la abeja ,
curiosísima aventura.
Cuando nos presta sus ojos
podemos ver – en el día – las estrellas
que azulean.
Con el más leve sonido ,
en las paredes de yeso
su escasa sombra aterra.
(de CUADERNO ROJO, 2002)